lunes, 20 de mayo de 2013

Laguna Caña del Gallo.

 

 

Hacía mucho (demasiado) que no me regalaba una excursión en solitario a la montaña. Pedro, un compañero de trabajo, me habló de una espectacular floración que tenía lugar por estas fechas en la Laguna Caña del Gallo (también denominada en según qué sitios Cañada del Gallo o Cantalgallo), en las cercanías de Hoyos del Espino, y de la cual me enseñó un par de fotos del día trece de este mes en el que se podía ver la superficie de la laguna totalmente cuajada de flores blancas. Además el paraje tiene el aliciente de poder disfrutar de unas de las mejores vistas del macizo central de Gredos.

Como vale más una imagen que mil palabras subo aquí las fotos en cuestión, publicadas en la web Eltiempo.es por una usuaria identificada como Pilar a la que he informado previamente del uso aquí de sus fotos:

Edito: Pilar, la autora de las fotos, en su amable comentario en esta entrada me matiza que la laguna pertenece a Hoyos del Collado, un pequeño y tranquilo pueblo cercano a Hoyos del Espino, con buenos ejemplos de arquitectura popular y que me he comprometido a visitar más pronto que tarde. Muchas gracias Pilar por las fotos, el comentario y la aclaración.

 

 

Como no era cuestión de salir del trabajo en ese momento decidí posponer la visita hasta ayer domingo… Pero el tiempo este año es caprichoso, y de las verdes praderas y el cielo límpido de las fotos de Pilar, ni rastro. De hecho nada más aparcar el coche estuve tentado de abortar la ruta: había nevado abundantemente por la noche y de hecho seguía haciéndolo. Teniendo en cuenta que me faltaban por subir más de cien metros de desnivel suponía en buena lógica que la cosa estaría peor más arriba. Ello unido a que desconocía totalmente el terreno, a que iba cargado con un equipo fotográfico que no sólo pesaba unos cinco kilos, sino que vale más de… (cariño, si lees esto ya sabes que no es tanto, que es sólo por darle picante a la entrada) y que no me apetecía que se mojara, y que desoyendo los más elementales consejos de seguridad en montaña, iba solo, evidentemente me empujó a seguir… (Mmm… Ese dulce cosquilleo que se siente cuando uno sabe que roza lo imprudente…)

Debido a que la intencionalidad de la salida era tanto o más fotográfica que montañera decidí subir el coche lo más posible desde Hoyos del Espino, para lo cual debemos atravesar el pueblo en dirección Barco de Avila, y en la salida tomar una estrecha carretera (más bien un camino asfaltado) identificable por un indicador hacia el Santuario de Nuestra Señora del Espino y por una cruz de piedra. Esa carretera zigzaguea en dirección noroeste durante unos kilómetros, ganando altura rápidamente. El coche le dejé prácticamente al final de la misma, donde se convierte en camino de tierra. De ahí a la laguna subiremos ininterrumpidamente aunque de forma muy suave.

La ruta es prácticamente recta, aunque en cualquier caso la vista de los “cuarenta pinos”, un pequeño bosquecillo de tal especie arbórea visible durante casi todo el recorrido podría ayudar a orientarnos en caso de duda.

 

En este punto ya llevaba un buen trecho recorrido, pero no me atreví antes a sacar la cámara de su bolsa… Al fondo los “cuarenta pinos”

El recorrido no es técnicamente difícil. Después de unos cientos de metros el camino desaparece, y al menos ayer domingo, con la nieve, no vi sendero alguno. El terreno vira a pradera y piornal, cruzado por varios arroyos que seguramente algo más adelante se sequen y en los que tuve que tener mucha precaución de no resbalar o torcerme un tobillo debido a estar parcialmente ocultos por la nieve recién caída y que por suerte había cesado.

 

 

Los piornos deberían estar ya en flor, pero así lo tienen difícil…

Había que aprovechar los momentos en que el sol se asomaba entre las nubes…

Ejemplar de fauna exótica, poco adaptada al medio, y que por su sufrida expresión diríase que a duras penas  sostiene casi tres kilos de equipo fotográfico al final de su brazo.

La subida se me hizo lenta a partes iguales por no llevar raquetas y hundirme por tanto en la nieva a cada paso, las paradas para hacer alguna foto y la precaución de pisar con sumo cuidado en un terreno irregular. De ahí que me llevara más tiempo de lo que sería habitual llegar a la laguna.

 

Vi poco cielo, cierto, pero el que asomaba de cuando en cuando tenía un azul espectacular… Cerca de acceso a la laguna, después de aproximadamente hora y media de ruta.

Hummm… ¿Y las flores?

Insisto, ¿y las flores?

¿Tú sabes qué ha pasado con las flores?

Mi primera decepción fue comprobar que la floración, bien había terminado, bien se había agostado debido al bajón de temperatura de los pasados días. Para colmo, las espectaculares vistas estaban ocultas por negros nubarrones de los que la previsión meteorológica afirmaba que a media tarde caería una buena cantidad de agua ¿quizá nieve a estas alturas?. Vagabundeé un buen rato tomando instantáneas de los alrededores de la laguna a la espera de algún claro que al menos me permitiera fotografiarla con las montañas al fondo, pero al no tener suerte decidí volverme.

 

 

 

Perdonadme el autobombo, pero me encanta la sensación de profundidad de esta foto. Y ese azul…

 

Ya de bajada paré unos minutos en los “cuarenta pinos”, y me entretuve con unos amigos que andaban por allí.

 

 

 

 

 

Ya casi en el pueblo, y recuperada casi toda la altura, buena parte de la nieve caída se había derretido, dando paso a un paisaje, ya por fin, casi primaveral.

 

 

En ningún momento me encontré con nadie. En ningún momento oí otra cosa que no fuera mi respiración o el susurro del viento acariciando los piornos, el cantarín murmullo de los arroyos. En definitiva, una salida que aunque no cumpliera con el objetivo previsto en principio, resultó de lo más sabrosona y gratificante. De nuevo solo. De nuevo contra el espejo inclemente de la montaña y del reflejo de ti mismo que esta devuelve, fiel y desapasionado. Real. De nuevo eso sirvió para que en cada paso quedara una pequeña parte de los fantasmas que todos llevamos dentro.

Enlace a la ruta en Wikiloc.

El resto de las fotos en este album Picasa del que os dejo una presentación:

 

 

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

viernes, 3 de mayo de 2013

Confieso que he Corrido.

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Como diría mi amigo Vicen, el GRAN Vicen: hoy he corrido cien metros. Sí, sólo cien metros, pero ya son cien metros más que ayer…

Realmente han sido unos pocos metros más, algo más de un kilómetro repartido en dos tiradas de menos de cuatro minutos intercaladas al final de un mero paseo hasta el Santuario de Sonsoles, otrora habitual destino de mis entrenos, con su dura cuesta final que hoy me ha costado coronar ¡andando!. Sí, Vicen, han sido cien metros (vale, un kilómetro) más que ayer, pero también menos que mañana. Todas las lesiones pasadas, (y alguna futura, sospecho), se han dejado sentir en tan pocos pasos, y he sido consciente de la no totalmente recuperada tendinitis de peroneos de la que me vine de la Carrera de Navidad de Cercedilla, hace ya más de cuatro meses, las de ambos aquiles de antes de ella, y las de pata de ganso en ambas rodillas un poco más atrás, y las de rotulianos, también en ambas rodillas, y también redundantes, la pubalgia que me hizo renquear de dos mil nueve a dos mil once y que aún siento al toser, y la fascitis plantar de hace años, ¡oh milagro!, sólo sufrida en mi pie derecho… Todas ellas han dejado marcas indelebles, molestias y runrrunes. Y sólo han sido diez minutos de trote.

Hoy he corrido. Mañana no… Y con todo lo peor, es que tampoco tengo muchas ganas de volver…

Os dejo una canción deliciosa, triste, melancólica, que refleja bien cómo me siento últimamente.

 

martes, 22 de enero de 2013

Miguel Barra Sánchez.

No conozco a Miguel Barra Sánchez. He tenido que buscar su dorsal en las clasificaciones y por ellas sé que antes de ayer consiguió acabar el V Cross Ciudad de Avila en algo más de cincuenta y cinco minutos. Y que es el atleta doblado por Enrique Meneses Lobo mientras tomaba la foto que publiqué ayer y al que no tuve reparo en recortar por los “motivos compositivos” a que aludí en mi entrada. De haber corrido, probablemente yo hubiera estado en esos tiempos, y quizá hubiéramos cambiado alguna palabra de ánimo. Vaya con esta entrada mi homenaje a todos esos corredores, la mayor parte, que nunca estarán bajo los focos pero que son actores fundamentales en el atletismo popular, puesto que sin ellos éste no existiría y que sufren y compiten como el que más.

Y aquí la foto real, y probablemente más justa, antes del recorte:

lunes, 21 de enero de 2013

V Cross Ciudad de Avila. Memorial José Soriano.

Enrique Meneses Lobo

En la foto, Enrique Meneses Lobo, ganador del V Cross Ciudad de Avila-Caja de Avila, Memorial José Soriano celebrado ayer 20 de enero de 2013 en el Parque de El Soto, en Avila, organizado por el Club de Atletismo Ecosport, al que, una vez más, sólo pude asistir como fotógrafo…

Por ética debo confesar que aparte del procesado a ByN, y por motivos compositivos, me he tomado la licencia de borrar otro corredor doblado que aparecía detrás del a la postre ganador, y que sí aparece si revisáis el resto de fotos de este álbum.

Pulsad en la imagen para acceder a mi galería Flickr, ver el mapa de situación o los datos Exif de la foto; ver o descargar más tamaños…

En la página del club podéis consultar las clasificaciones y resto de información.

Reseñas en medios digitales:

El Diario de Avila.

Deportes Avila.

Tribuna Avila.

Todas las fotos que hice. Si queréis descargar alguna en mayor tamaño y sin firma, y las del resto de fotógrafos, próximamente en la web del Club:

lunes, 3 de diciembre de 2012

II Carrera de Montaña y Marcha Senderista Cerro de la Marmota. 2 de diciembre de 2012.

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Ayuntamiento de Colmenar Viejo, uno de los principales colaboradores de la prueba.

La Asociación Pablo Ugarte Contra el Cáncer Infantil es una entidad sin ánimo de lucro nacida del coraje de unos padres decididos a que la muerte de su hijo a manos de tan cruel enfermedad fuera el punto de partida para ofrecer esperanza y ayuda a otras familias en tan dramática situación y paliar, en la medida de lo posible, su sufrimiento, colaborando además con el estudio del cáncer, especialmente el infantil.

Una de las numerosas actividades que realiza como medio de difusión de su labor es la Carrera de Montaña y Marcha Senderista Cerro de la Marmota, de la que este año se celebraba su segunda edición. La prueba discurre por los alrededores de Colmenar Viejo, sobre camino y senda, sin especiales dificultades técnicas más allá de las derivadas de la distancia y su desnivel, en cualquier caso no excesivo. Existen tres pruebas a las que se les da una salida secuencial:

  1. Marcha senderista de 25k. A las nueve de la mañana.

  2. Carrera de montaña de 25k. A las diez de la mañana.

  3. Marcha senderista de 11k. A las once de la mañana.

Las dos primeras coinciden en recorrido, y tienen como punto cumbre la subida al Cerro de la Marmota que da nombre a la prueba. La marcha de 11 kilómetros hace evidentemente un bucle más corto. El precio de la inscripción fue de 18 euros para marcha y carrera de 25k y de 10 euros para la marcha de 11k, y daba derecho a guardarropa, avituallamientos durante el recorrido, duchas en el Polideportivo Lorenzo Rico sorteo de regalos y comida consistente en un plato de cocido, un trozo de roscón y unos manolitos. Es de destacar que EL IMPORTE INTEGRO de la recaudación es destinado a los fines de la Asociación, lo que demuestra que para organizar una prueba de estas características no sólo es cuestión de búsqueda de patrocinio económico, sino fundamentalmente de mucho trabajo, esfuerzo, ilusión y cariño. La organización fue, hasta donde yo pude conocer, perfecta. Muchos y animosos voluntarios, solución pronta de incidencias, recogida rápida de dorsales (aunque se recomendaba fueran retirados antes del día de la prueba), circuito bien marcado y asegurado con personal en los puntos conflictivos… Y cariño, mucho cariño… En definitiva, una deliciosa prueba que de mantener sus constantes se convertirá muy pronto en entrañable.

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Salida de la marcha de 11 kilómetros.

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Varias imágenes del recorrido.

En lo personal sigo en la lucha contra mis propios demonios. Debí ser alguien horrible en mis catorce últimas reencarnaciones y por eso ando penando tanto en ésta. Estaba inscrito en la carrera de 25 kilómetros, con el ánimo de hacerla con la misma filosofía que la Montaña NO Solidaria de San Lorenzo de El Escorial, es decir, trotar muy suave en terreno favorable y andar cuesta arriba, pero el lamentable estado en que quedaron mis pies después de la salida por el Anillo Verde Ciclista de Madrid de la semana anterior, en especial mi dedo gordo derecho, cuya imagen está calificada X por lo gore de su estampa más que por su voluptuosa sensualidad, lo hacían totalmente desaconsejable. Así que con unos cuantos amiguetes del foro de ElAtleta.com hice el recorrido corto. Eso sí, en vez de trotar en el terreno favorable nos dejamos caer de charleta cuesta abajo y nos pusimos a trotar así se empinó el camino. Pura coherencia.

Huelga decir que el día comenzó con su correspondiente chocolate con porras, siguió con una empanada con su cervecita para “hacer hambre”, un plato de cocido y postres, muchos y variados, todos deliciosos. Como la compañía de los amiguetes a los que tanto echaba de menos y que tan buenos ratos me hacen pasar. En suma, un estupendo día al que incluso la climatología se quiso sumar con un sol radiante y una temperatura fresca a decir de los lugareños, ideal para un viejo lobo estepario como servidor.

Alguna foto más en este álbum Picasa:

 

martes, 27 de noviembre de 2012

Anillo Verde Ciclista de Madrid. 24 de noviembre de 2012.

 

 

Minuto 2 del desternillante monólogo del genial Leo Harlem, transcribo:

Y dejaba caer la famosa frase: no hay huevos.

Un reto de ese calibre sólo se puede lanzar:

a) Cuando estás seguro de que no lo van a aceptar.

b) Cuando estás seguro de que no lo vas a perder.

c) Cuando estás… borracho.

Porque:

a) Un español que se precie NUNCA va a a decir no.

b) Ni siquiera aunque dude del buen término de la empresa.

c) Ni siquiera aunque no esté borracho.

Y el caso es que mi cuñado, que ni bebe, ni le importa ganar o perder en cosas tan pueriles, que tampoco es deportista habitual, aunque le gusta vivir la vida probando nuevas experiencias, me lanzó el reto de hacer andando el Anillo Verde Ciclista de Madrid,  acompañado de la mítica e infalible frase, hace cosa de un mes, y servidor, que cree a pies juntillas en los “porques” antes reseñados, se vio obligado, ¿obligado?, a aceptar. ¿Qué otra cosa podía hacer?

Total, que el sábado sobre las cinco y media de la madrugada iniciábamos nuestro periplo desde Orcasitas, donde el mozo se llevó a vivir a mi hermana, con buena temperatura y mejor humor.

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La temperatura, como digo era más que agradable para esas horas, y pronto nos vimos avanzando a buen ritmo por los arrabales de la zona sureste de Madrid siguiendo lo que en un principio creí sería una constante: los iconos del anillo:

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Para nuestra desgracia no siempre fue así. A veces el recorrido cruza un parque, la pintura no es visible, o hay cruces con otros carriles-bici que te hacen dudar. Mi cuñado sólo ha hecho una vez el anillo, y fue en bici. Tiene un vago recuerdo y la noche es traicionera, con lo que en los alrededores de Vallecas tuvimos un despiste que nos costó algún kilómetro de más…

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Fantasmas en el Parque Lineal del Manzanares.

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Clarea sobre Vallecas...

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…y amanece sobre la A-3

Atrás quedan Entrevías, la tristemente famosa Estación de El Pozo, Moratalaz, Vicálvaro… Alberto, estupendo conversador, tiene siempre algún dato histórico, alguna anécdota de trabajo, algún chascarrillo de los lugares por los que pasamos. En Canillejas yo tiro de gestas deportivas al haber corrido varias veces el Trofeo José Cano… La mañana avanza, los ánimos son inmejorables... pero comienzo con los problemas: noto la primera ampolla en el talón izquierdo. Maldigo perplejo mi suerte, ya que tanto las zapatillas como los calcetines están más que testados y hasta ahora nunca habían rozado. Paro para ponerme algo de esparadrapo y seguimos…

Segunda salida de ruta: en los alrededores del Estadio de La Peineta el carril está cortado por obras, así que toca dar un pequeño rodeo de resultados felices pues en el caracoleo nos damos de bruces con un bar “de barrio” en el que decidimos darnos un buen homenaje como segundo desayuno del día y un primer y merecido descanso pues ya van más de cinco horas de caminata.

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Por aquí no se pasa…

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Mi segundo desayuno de la mañana…

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…y el de Alberto.

Seguimos en dirección de Sanchinarro, Las Tablas (donde aprovechando una “parada técnica” tomamos un cafelito), Motecarmelo

La parada para comer la hacemos en un Ginos, en el que personal y resto de parroquianos miraban con cara rara a ese par de desarrapados con ojeras, malolientes y sin afeitar, aunque a pesar de ello sumamente atractivos y sobre todo, educados. Tanto que no protestamos cuando nos sentaron en una esquina del comedor, en una mesa al lado del baño… Para ser sinceros, decir que nos trataron muy bien, las pizzas estaban buenísimas (realmente a esas horas y con la paliza que ya llevábamos hubiéramos comido con deleite cualquier cosa) y la cerveza fresquita.

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¿Tú crees que nos dejarán entrar con estas pintas, Carlos?

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Va a ser que sí, Alberto…

Fue un acierto parar en ese Ginos, pues a partir de ese momento el anillo se hace mucho más campestre y nos hubiera resultado difícil encontrar otro sitio para comer.

A pesar del descanso las fuerzas ya andan escasas. Mi primera ampolla, siguiendo el ciclo de la vida, ha crecido y se ha multiplicado, pero no ha muerto, como me recuerda dolorosamente el hecho de ponerme en pie. Tengo una gemela suya en el talón derecho, y ambas han hecho amigas en la planta de mis pies, justo debajo de los metatarsos… Y a diferencia de Alberto, al que ya le crujen todas las bielas, y que piensa que habiendo recorrido ya casi dos tercios de la ruta nos queda lo más fácil, yo sé que esto no ha hecho más que empezar, y que ese último tercio va a ser duro, y aunque el terreno aquí “pica” hacia abajo el ritmo comienza a resentirse.

Como digo, a partir de esta zona apenas hay población. El carril bordea entre la M-30, el Real Club Puerta de Hierro, y tras unos kilómetros entra en la Casa de Campo. Esta es, en mi opinión, la parte más hermosa del anillo, que durante un trecho bordea el Río Manzanares, llena de vegetación que aún retiene algo de la espectacular explosión de color otoñal.

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Ribera del Río Manzanares.

A poco de entrar en la Casa de Campo nos anochece. Pensamos que en su interior el anillo estará bien marcado, pero de nuevo erramos, y con la falta de luz hubo algunos momentos en los que dudamos y nos costó decidir el camino. Eso unido a que ya apenas podemos caminar con soltura, que nuestros músculos y tendones ya se mueven sólo por pura voluntad hace caer algo el ánimo, que no obstante recuperamos en parte al asomar de nuevo a la civilización y darnos cuenta de que de Aluche a casa el camino ya no tiene pérdida y sí o sí llegaremos a la hora prevista.

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Cruce de la Carretera de Extremadura, poco después de salir de la Casa de Campo.

Estos últimos kilómetros se hacen realmente muy duros. Como comenté antes, Alberto no es deportista habitual, y de hecho hace tiempo que yo tampoco. Nos hemos metido, incluyendo rodeos y despistes, más de sesenta y cinco kilómetros de duro asfalto. A Alberto eso le ha pesado mucho en el aspecto muscular, y en las últimas horas ha parado innumerables veces a estirar. A mí por contra el gran sufrimiento me lo han dado unas enormes ampollas que aún hoy martes hacen que me cueste calzarme, y el dedo gordo del pie derecho hinchado y amoratado que perderá su uña pronto.

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Y de nuevo en Orcasitas. No es la misma cara que dieciséis horas antes, no…

La experiencia, como todas estas cosillas medio absurdas que se nos ocurren de vez en cuando, fue positiva. No creo que repita el mismo recorrido más veces, al menos de forma íntegra, pero sí me asomaré alguna vez más por los rincones más bonitos del mismo, y aunque no considero haber hecho un ultra, ya que correr sólo corrimos en los semáforos y no lo contabilizaré como tal en el lateral del blog, al menos debido a mi deplorable estado de forma actual sí he tenido de nuevo las sensaciones de volver a sufrir, de explorar mis límites, más mentales que físicos, y de tener que avanzar más con la cabeza que con las quejicosas y doloridas piernas. Gracias Alberto por plantear el reto. Y ahora soy yo el que te dice: ¿hay huevos para lo de Torrejón?. Fijo…

Presentación de todas las fotos que hice, en este álbum Picasa:

domingo, 21 de octubre de 2012

La Montaña NO Solidaria de San Lorenzo de El Escorial.

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En el alto de Abantos, con Nacho y José. Inmejorable compañía. 

Vamos con lo malo, la explicación del NO del título. La primera edición de La Montaña Solidaria de San Lorenzo de El Escorial es una carrera de montaña incluida en el circuito Trail Race Running patrocinada por Adidas y El Corte Inglés. Este dato es importante pues el calificativo de “solidaria” cuelga del nombre porque según la publicidad se organizaba, en parte, para recaudar fondos para Aldeas Infantiles, y el respaldo de estas dos poderosas empresas que obtienen no sólo rédito económico de las inscripciones, sino una importante repercusión mediática y publicidad, hacía pensar que la cantidad destinada a Aldeas Infantiles sería cuantiosa. Mi indignación fue saber por medio del speaker de la carrera que de los veintiséis euros de la inscripción SOLO UN MISERABLE EURO se le haría llegar a la ONG. El dato lo confirma la propia organización hoy al hacer saber que se le han hecho llegar setecientos euros de los ¡dieciocho mil doscientos recaudados! A todas luces en mi opinión esta mísera colaboración es más que insuficiente para poder apropiarse del adjetivo solidaria y aprovecharse de él para atraer paganinis. ¡Ah, señores de Adidas y El Corte Inglés! No olvidéis pedir el certificado del donativo para desgravar a Hacienda…

El segundo detalle que no me gustó y que deriva del carácter “comercial” de la carrera, heredado del asfalto y cada vez más presente también en carreras de montaña, y que demuestra que se pensó menos de lo que se debía en el corredor, es la falta de respeto que se mostró con los que entraron por encima de las seis horas, que llegaron a meta con el stand de Adidas y buena parte del recinto desmontado.

Y ya. Porque una vez soltada la bilis por lo demás tengo que admitir que la carrera fue deliciosa. Desde la salida a los pies del Monasterio de El Escorial, al recorrido “amable” para ser una carrera de montaña, muy corrible, poco técnico y con una riqueza paisajística inmensa. Muy divertido y disfrutón. Bien señalizado con balizas cada pocos metros, suficientes voluntarios en los puntos conflictivos. Suficientes avituallamientos con líquido más que de sobra y sólidos en puestos alternos. Una característica importante es que traza una especie de ocho de forma que en el kilómetro once uno puede decidir si hace el siguiente bucle hacia los cuarenta y dos o se conforma con veinte. Podéis ver mapas y perfiles en este enlace.

En lo personal salía con muy pocas expectativas. En mi estado actual tenía pensado trotar apenas un par de kilómetros por no arriesgar tendones ni gemelos y eso con el único fin de no llegar fuera de control al avituallamiento del kilómetro once, pero la amabilidad del recorrido a que aludía antes hizo que me pudieran las ganas y al final troté quizá entre seis y ocho sin que hoy tenga más molestias que las lógicas después de tanto tiempo sin correr esa distancia. La meteo acompañó, regalándonos un día nublado y temperatura suave, y disfruté una vez más de la mejor compañía: los amiguetes del foro de ElAtleta.com, con los que comí ya en el pueblo, por lo que al final el día salió redondo.

Y de aquí a poco, una carrera similar: la II Edición de la Carrera de Montaña y Marcha Senderista Cerro de la Marmota, esta sí, SOLIDARIA con mayúsculas, ya que el importe íntegro de la inscripción se destinará a la Asociación Pablo Ugarte contra el cáncer infantil. Sólo nos queda buscar restaurante, perdón, entrenar algo este mes y medio…

Aquí tenéis las pocas fotos que hice:

Y el vídeo: